Vinos de Navarra y su gastronomía
BLANCOS
Los jóvenes de Viura y mezcla de Viura-Chardonnay.
Son vinos frutosos, frescos.
Consumo: dentro del año siguiente a su vendimia.
Color: amarillo pálido. Nariz: suavemente frutal
Maridaje: ideales para el aperitivo o los entrantes muy ligeros.
Los Chardonnays sin barrica.
Más estructurados y acídulos, de mayor persistencia.
Consumo: 2-3 años desde su elaboración.
Color: amarillo pajizo intenso. Nariz: una marcada fruta (piña fresca, manzana verde, pomelo, mango, algunas veces incluso melón). Boca: marcada por una fresca acidez. Maridaje: pescados y ahumados.
Los Chardonnays fermentados en barrica.
Son los auténticos aristócratas de los blancos navarros.
Color: amarillo dorado. Nariz: compleja, notas de humo, mantequilla, avellanas y frutas maduras.
Maridaje: pescados grasos, tipo besugo o lubina.

ROSADOS
Garnacha, sóla o acompañada de Tempranillo y Cabernet Sauvignon.
Consumo: dentro del año siguiente a su elaboración.
Color: sugerente. Nariz: afrutado (fresitas del monte, frambuesas, granada,…). Boca: fresco. Maridaje: entrantes (arroces, pastas), siendo en verano compañeros imprescindibles.

TINTOS
Los tintos jóvenes y tintos roble.
Garnacha o Tempranillo, en menor medida Merlot o Cabernet Sauvignon).
Color: bonito color púrpura y grana. Nariz: regaliz y deliciosas frutas del bosque, tanto negras (cassis y moras), como rojas (fresas y frambuesas).
Tintos roble con permanencia de al menos tres meses en barrica.
Boca: golosa y viva.
Maridaje: aperitivos de charcutería, patés, quesos del país, e incluso algún preparado de bacalao salseado.
Los tintos de crianza.
El reglamento de la Denominación obliga a que no salgan al mercado hasta que como mínimo hayan pasado dos años (desde diciembre del año de la vendimia), y que hayan madurado como mínimo un año en barrica.
Uvas: Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot .
Color: cereza con suaves matices teja. Nariz: carácter frutal, matizado por finas notas de roble y vainilla. Boca: potentes y sabrosos.
Maridaje: carne a la brasa, asados, guisos de carne y quesos curados.
Los tintos reserva, gran reserva y los “Iconos”.
Son la actual aristocracia de los caldos navarros. Solo las mejores añadas y los pagos más escogidos serán su cuna.
Los tintos de reserva tienen un mínimo de tres años (de los cuales, uno como mínimo fue en barrica) y los gran reserva tienen un mínimo de cinco años (de los cuales, 18 meses como mínimo fueron en barrica).
Uvas: las mismas que para los de crianza, muchas veces incrementadas con el Graciano.
Color: bello color cereza-rubí, con bonitos tonos teja, limpios y brillantes. Nariz: compleja, rica en matices especiados, buenas maderas y fondo frutal que se mantiene con el paso del tiempo. Boca: pulida pero amplia y carnosa.
Maridaje: caza y los guisos más sutiles y elaborados.

DULCES
Los vinos blancos dulces.
Alcohol: 11-14 grados, provienen habitualmente del vidueño moscatel de grano menudo.
La delicadeza, untuosidad y fragancia son sus características más destacables.
Maridaje: quesos de cabra, foies y postres. Juegan un gran papel en la apacible sobremesa de una agradable comida.
Los vinos de licor de moscatel.
Son los clásicos de toda la vida. Vinos de mayor graduación, que muchas veces experimentan una larga crianza en barricas de roble y damajuanas de cristal.
Maridaje: protagonistas de esa merienda de pastas y vino tan típica de nuestros pueblos, aunque siempre habrá quien busque armonías más arriesgadas, como los quesos azules.














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